Ni Donald Trump, ni mucho menos Pedro Sánchez, queda gente inteligente, entre ellos el jurado del Premio Nobel de la Paz.
Hoy hemos respirado aliviados.
La elección de María Corina Machado es más que un premio, más que un reconocimiento universal, es toda una declaración de intenciones, un respaldo internacional a la oposición a la narco-dictadura venezolana, una tácita reprobación de Nicolás Maduro y su criminal gobierno.
El premio a la activista venezolana, a la que se impidió presentarse a las elecciones, puede considerarse también como un salvoconducto para la intervención militar estadounidense en suelo venezolano, la paz no es precisamente el fuerte de Trump a pesar de su momentáneo éxito en Gaza. Nadie se opondrá a las intenciones de Trump habiendo conseguido el reconocimiento internacional, vía Nobel de la Paz, de la primera opositora del régimen marxista bolivariano, ilegalmente constituido a través del fraude electoral recientemente, asentado en el tráfico de la droga y en el contrabando de petróleo.
A nadie se le escapa que María Corina Machado Parisca, ingeniera industrial y profesora, fundadora y coordinadora nacional del movimiento político Vente Venezuela, es moralmente la líder indiscutible del pueblo venezolano. Hoy, sin duda, tampoco es un buen día para José Luis Rodríguez Zapatero, baluarte de Sánchez ante el dictador maduro, que ve como se otorga el premio a la opositora a su socio y amigo en Caracas.
Hay días, desgraciadamente pocos, en que sí merece la pena leer alguna noticia.