La presidenta de la organización de juristas, Polonia Castellanos, asegura que «si es necesario, llevaremos este caso hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Si los jueces españoles no se atreven a condenar a los responsables del reparto de estos libros entre menores, es probable que en Europa les escandalice que se entreguen a niños de once años libros donde se habla de chemsex, orgías en cuartos oscuros y se ataca al cristianismo y al islam».

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